
Sigo intentando penetrar en el mundo que veo al otro lado del espejo. No desfallezco en la perseverancia de atravesar la línea que separa este universo de aquél que se encuentra bajo las plantas de mis pies. En ocasiones, cuando nadie me ve, me introduzco en el armario durante unos minutos, con la inútil esperanza de, al abrir la puerta, aparecer transportado en un dormitorio desconocido, en cualquier rincón del mundo. Otras veces, espero encontrar dentro del mío a uno de estos viajeros de ropero.
Sé que esos mundos paralelos a el nuestro existen, porque tu me has hablado de ellos. Por eso persevero.
Ayer tuve la capacidad y la oportunidad de hacerlo, pero hoy únicamente me siento tonto, muerto, bastardo e invisible.
En fin.
Sé que esos mundos paralelos a el nuestro existen, porque tu me has hablado de ellos. Por eso persevero.
Ayer tuve la capacidad y la oportunidad de hacerlo, pero hoy únicamente me siento tonto, muerto, bastardo e invisible.
En fin.
