
Dejo de escribir, aquí y ahora.
¿A quien interesan dolor y delirio?
¿Quien ansía desvarío?
Soy sólo una mente trasnochada,
harta ya de visitar lugares comunes
y vomitarlos en el papel,
contaminando la pureza con negra bilis.
La pluma detesta ya toda inmundicia
que un cerebro astroso y mugriento le dicta,
y pide a gritos el suicido literario:
que el poeta fenezca antes del alumbramiento.
Beber las lágrimas,
contener el lamento,
trasiego de duelos sin significado,
ebriedad de deterioro esencial.
Todo eso, si:
todo eso y más,
mas no en estas páginas:
no merecen tanto despojo.
¿A quien interesan dolor y delirio?
¿Quien ansía desvarío?
Soy sólo una mente trasnochada,
harta ya de visitar lugares comunes
y vomitarlos en el papel,
contaminando la pureza con negra bilis.
La pluma detesta ya toda inmundicia
que un cerebro astroso y mugriento le dicta,
y pide a gritos el suicido literario:
que el poeta fenezca antes del alumbramiento.
Beber las lágrimas,
contener el lamento,
trasiego de duelos sin significado,
ebriedad de deterioro esencial.
Todo eso, si:
todo eso y más,
mas no en estas páginas:
no merecen tanto despojo.
Ellas carecen de culpa.
Como tú.

