
Hoy hablé con el mar, el vasto océano me oyó:
percibí que escuchaba atento mi dolido mensaje.
Paciente, me acariciaba los pies con olas efervescentes
oyéndome musitar con pasión desgarbada.
Y guardé silencio.
Y el mar me habló.
Sus palabras perdidas entre la rumorosa espuma:
sonidos no articulados de mi pensamiento sangrante.
Y amoroso continuaba arrullándome,
poniendo oídos a al ardor de mis versos llagados.
Y guardé silencio.
Y el mar me habló.
Si, el océano ha sentido la expresión de mi duelo,
como un padre bueno que escucha a su hijo llorar.
Y me ha mecido con su apaciguador murmullo.
Y guardé silencio.
Y el mar guardó silencio.
[El mar no habla, so cretino,
son los ecos de tu errada esencia purulenta,
que resuenan inconscientes de una realidad
que no te atenaza, sino que te libera.]
Es cierto, ¡oh, voz que no sé de donde vienes!
Voy a echarme unos tragos y meterme una raya
mañana, con el alba, veremos de otra manera,
más tenebrosa y desmoronada si cabe.
[Será mostrenco…]
percibí que escuchaba atento mi dolido mensaje.
Paciente, me acariciaba los pies con olas efervescentes
oyéndome musitar con pasión desgarbada.
Y guardé silencio.
Y el mar me habló.
Sus palabras perdidas entre la rumorosa espuma:
sonidos no articulados de mi pensamiento sangrante.
Y amoroso continuaba arrullándome,
poniendo oídos a al ardor de mis versos llagados.
Y guardé silencio.
Y el mar me habló.
Si, el océano ha sentido la expresión de mi duelo,
como un padre bueno que escucha a su hijo llorar.
Y me ha mecido con su apaciguador murmullo.
Y guardé silencio.
Y el mar guardó silencio.
[El mar no habla, so cretino,
son los ecos de tu errada esencia purulenta,
que resuenan inconscientes de una realidad
que no te atenaza, sino que te libera.]
Es cierto, ¡oh, voz que no sé de donde vienes!
Voy a echarme unos tragos y meterme una raya
mañana, con el alba, veremos de otra manera,
más tenebrosa y desmoronada si cabe.
[Será mostrenco…]
