miércoles, 15 de abril de 2009

Hoy hablé con el mar.


Hoy hablé con el mar, el vasto océano me oyó:
percibí que escuchaba atento mi dolido mensaje.
Paciente, me acariciaba los pies con olas efervescentes
oyéndome musitar con pasión desgarbada.

Y guardé silencio.
Y el mar me habló.

Sus palabras perdidas entre la rumorosa espuma:
sonidos no articulados de mi pensamiento sangrante.
Y amoroso continuaba arrullándome,
poniendo oídos a al ardor de mis versos llagados.

Y guardé silencio.
Y el mar me habló.

Si, el océano ha sentido la expresión de mi duelo,
como un padre bueno que escucha a su hijo llorar.
Y me ha mecido con su apaciguador murmullo.

Y guardé silencio.
Y el mar guardó silencio.

[El mar no habla, so cretino,
son los ecos de tu errada esencia purulenta,
que resuenan inconscientes de una realidad
que no te atenaza, sino que te libera.]

Es cierto, ¡oh, voz que no sé de donde vienes!
Voy a echarme unos tragos y meterme una raya
mañana, con el alba, veremos de otra manera,
más tenebrosa y desmoronada si cabe.

[Será mostrenco…]